


Hoy se celebra el día internacional contra el cáncer de mama. Prevenir y visibilizar es muy importante.
Junio de 2012. La enfermedad de Huntington continuaba su evolución, las conexiones neuronales se iban deteriorando y como consecuencia, la capacidad de movimiento e independencia de Carmen, también.
Tras la ducha y al ponerle crema hidratante, observé un pequeño bulto en el pecho. Las campañas de prevención de aquella época en la televisión me hicieron recordar que había que ir rápidamente al médico para su valoración.
A priori no puedo decir nada, pero es necesario hacer una biopsia y tomar una muestra para poder tener un diagnóstico, fue la respuesta del Dr. Chacón.
Tras una semana de espera, llegaron los resultados. En el extenso informe aparecían las palabras que nunca quieres leer: carcinoma ductal infiltrante grado III. Tamaño del tumor 1,8×1,7×1,2 cm. Foco individual de carcinoma invasivo.
El médico confirmó las sospechas: cáncer de mama.
En la situación que estaba viviendo Carmen, le tenía que decir a lo que se tenía que enfrentar a partir de ahora. Me costó asimilarlo, lloré mucho y me sirvió de gran desahogo para exteriorizar toda la rabia que sentía por lo que estaba ocurriendo.
Anteriormente, habíamos tardado mucho en tomar decisiones respecto a la enfermedad y no quería que volviera a ocurrir lo mismo en este caso. Hablé con Carmen y con mis hijos y la reacción fue magnífica: “Es una mala noticia, pero lo vamos a luchar. Adelante y cuanto antes mejor”. Recuerdo perfectamente el comentario de Carmen cuando se marcharon nuestros hijos de la habitación: “Javier, qué mala suerte, todo me toca a mí”.
A los 15 días Carmen estaba en el quirófano para la operación. El Dr. Jimenez Egea nos explicó que por fortuna solo le tuvieron que hacer una cuadrantectomía (quitar el trocito afectado) ya que, a pesar de ser un tipo de cáncer muy agresivo, estaba en una fase inicial y aún no se había extendido.
La especial situación de Carmen requería un oncólogo que pudiera entender todo lo que estábamos viviendo y gracias a la recomendación del Dr. Chacón, empezamos el proceso con el Dr. Juan Antonio Virizuela, el cual siempre ha tenido un trato y una profesionalidad ejemplar en su manera de abordar el tratamiento posterior.
30 sesiones de irradiación torácica y un informe favorable de la unidad de radioterapia y oncología, hizo que no fuera necesaria el tratamiento con quimioterapia.
La medicación durante ese tiempo provocó que a los tres años apareciera un pólipo uterino de gran tamaño que fue necesario extirpar durante dos sesiones.
La foto que acompaña a este texto es la que quiso Carmen que mandáramos a los amigos antes de esa intervención y es una de mis favoritas. Creo que consigue reflejar su actitud a la hora de afrontar los problemas y eso nos lo ha trasmitido a nosotros. Nos ha servido para entender y relativizar muchas cosas de la vida y tratar de estar a su altura al ver cómo afronta las adversidades.
Pasados 13 años no hemos vuelto a tener noticias del carcinoma, lo cual siempre es una gran noticia.
Por eso en la familia decimos que nosotros no tenemos problemas, que mientras no superemos el nivel de mamá, tenemos “pequeños asuntillos a resolver”.
2 Comentarios
Leerte siempre me supone un subidón anímico
Qué bien, a mi tambien que lo escribas. Un abrazo